Cómo una visita inverosímil de Elvis a Watergate scandal – Wikipedia”>Nixon dejó una marca en la historia
En una mañana de diciembre de 1970, un visitante inesperado llegó a la Casa Blanca mientras el presidente conservador Richard M. Nixon ocupaba la presidencia. Se trataba nada más y nada menos que el rey del rock and roll, Elvis Presley, quien dejó una nota con los funcionarios de seguridad solicitando una reunión con el presidente.
La reunión entre Elvis y Nixon fue registrada primero en una fotografía, que se convirtió en el documento más solicitado de los Archivos Nacionales de EE.UU., y más tarde en la película "Elvis & Nixon" en 2016. En la Oficina Oval se encontraba un tercer hombre, el funcionario gubernamental Bud Krogh, quien posteriormente fue encarcelado por su papel en el escándalo de Watergate.
Krogh, ahora en la Escuela de Ética Global y Liderazgo en Washington, habló con la BBC sobre la inusitada visita del roquero a la Casa Blanca. "Cuando recibí la carta escrita a mano por Elvis en un avión con destino a Washington DC, sonaba muy sincera pero tenía que verificar esa sinceridad reuniéndome con dos de los acompañantes de Elvis para confirmar que se trataba de una solicitud seria", expresó Krogh.
La solicitud resultó ser en serio y la reunión se llevó a cabo. Para entender cómo dos hombres aparentemente tan diferentes sostuvieron una reunión tan disparatada, hay que conocer un poco del contexto. En ese entonces, eran dos de los individuos más famosos del mundo. Nixon, el presidente del país más poderoso, y Elvis, un cantante con una popularidad que atraía a millones. Ambos, sin embargo, estaban pasando por un momento difícil en sus carreras.
El presidente lidiaba con la guerra de Vietnam, descontento ciudadano, protestas violentas y un grave problema de consumo de drogas en las calles de las grandes ciudades. Presley, por su parte, llevaba unos cuantos años sin un éxito de cartelera y su imagen de ídolo rebelde había sido rebasada por una juventud atraída por las corrientes del hipismo, el amor libre, el pacifismo y las drogas.
Sin embargo, Elvis tenía un motivo muy puntual para entrevistarse con Richard Nixon: un deseo alimentado por una fantasía íntima. Según Jerry Schilling, uno de los amigos más cercanos del cantante, a Elvis le encantaba la ley y el orden. Estaba fascinado con la policía y tenía una gran colección de armas e insignias de la policía.
Pero lo que Elvis realmente quería era una insignia auténtica que le permitiera ser un agente encubierto de la Oficina Antinarcóticos para combatir las drogas que, según él, estaban acabando con Estados Unidos. Presley convocó a Schilling y a otro de su círculo, Sonny West, para ir en un viaje secreto a Washington DC y solicitar la reunión con Nixon.
En el avión y con papelería de la aerolínea, Presley detalló a mano sus razones y deseos de ayudar al presidente. "Él quería usar su influencia como figura del entretenimiento para exhortar a los jóvenes a no consumir drogas", explicó Bud Krogh. Algo un tanto irónico, pues como se supo posteriormente, Elvis mismo abusaba de fármacos de receta médica que fue lo que finalmente le costó la vida a los 40 años. Sin embargo, Schilling asegura que Elvis no consideraba ese consumo igual al abuso de estupefacientes.
Nixon también consideraba el flagelo de las drogas como uno de los más graves problemas de la juventud estadounidense y su gobierno formulate
